martes, 20 de junio de 2017

Clara Zetkin: Directrices para el movimiento comunista femenino

Este 20 de Junio, se cumplen 84 años del fallecimiento de la camarada Clara Zetkin, militante comunista nacida en Alemania el 5 de Julio de 1857 y uno de los principales pilares teórico-organizativos a nivel internacional del movimiento femenino de corte proletario y popular, siendo una destacada organizadora y promotora de la participación y lucha femenina dentro de la lucha de clases del proletariado, y la prinicipal promotora del 8 de Marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Las mujeres SolRojistas enarbolamos la bandera de la camarada Clara Zetkin y la recordamos con organización y lucha clasista hacia la formación de la organización revolucionaria de las mujeres trabajadoras en México.

A continuación, el texto Directrices para el movimiento comunista femenino de la camarada Zetkin.

Clara Zetkin

Directrices para el movimiento comunista femenino

lunes, 19 de junio de 2017

19 de Junio: ¡Viva el día de la heroicidad!


Imágen de las presas políticas y prisioneras de guerra en cárcel del Perú

Se cumplen ya 31 años de una de las masacres más indignantes contra el proletariado y los pueblos revolucionarios en la historia de la lucha de clases, la ocurrida los días 18, 19 y 20 de Junio de 1986 en las cárceles del Perú por el viejo estado en contra de los presos políticos y prisioneros de guerra, en su gran mayoría milicianos del glorioso Ejército Guerrillero Popular y del inmarcesible Partido Comunista del Perú (Sendero Luminoso).

Esta actitud resuelta, organizada, disciplinada, combativa y heroica asumida por los presos políticos y prisioneros de guerra, es reconocida por el proletariado y los pueblos del Perú, pero también por millones de comunistas y proletarios a nivel Internacional fijando el 19 de Junio como el Día de la Heroicidad, haciendo alusión a las batallas de resistencia desarrolladas en líneas interiores del enemigo dentro de las cárceles del Perú, convertidas por los marxistas-leninistas-maoístas, y el pensamiento Gonzalo, en Luminosas Trincheras de Combate para la Revolución, dando especial énfasis a la caracterización que de la cárcel y la muerte hacía Mariategui al señalar que tan solo representaban un accidente de trabajo para un revolucionario.

CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO, rinde homenaje a la memoria de las y los combatientes de la guerra popular en el Perú que ofrendaron con heroísmo su vida y su libertad en esos combates, así como también al Presidente Gonzalo, el más grande marxista-leninista-maoísta viviente sobre la faz de la tierra y actualmente recluido y sentenciado a cadena perpetua en la Base Militar de Callao

Reproducimos la traducción hecha por los compañeros de Gran Marcha Hacia el Comunismo respecto a la crónica de Rosana Bond.

El Comité Central del Partido Comunista del Perú (PCP) en su Resolución « Día de la Heroicidad » de junio de 1986, señaló entre otras cosas :

« (…) El dieciocho de junio de mil novecientos ochenta y seis en El Frontón, Lurigancho y el Callao, los prisioneros de guerra se levantaron en rebelión contra el nuevo genocidio en marcha, luego de denunciar públicamente, ante los propios tribunales y autoridades, reiteradamente, la carnicería que el gobierno y sus fuerzas armadas tramaban; se rebelaron en defensa de la revolución y de sus vidas demandando veintiséis reivindicaciones muy justas y racionales.

El diecinueve, el reaccionario gobierno aprista encabezado por Alan García, luego de su grotesca farsa manipulando la llamada “Comisión de paz”, desencadenó el más protervo y negro operativo de exterminio; movilizando el Ejército, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea y las fuerzas policiales, bajo el Comando Conjunto, consumó el más infame genocidio asesinando cientos de guerrilleros e hijos del pueblo prisioneros de guerra, bañándose una vez más en la ardorosa sangre popular. ¡Caiga sobre Alan García, su Consejo de Ministros, el Comando Conjunto, las fuerzas armadas y policiales el oprobio imborrable que el pueblo no olvidará y que sólo él sancionará!

Los combatientes del Ejército Guerrillero Popular, prisioneros de guerra, enarbolando “La rebelión se justifica” se batieron heroica y denodadamente sellando, un hito de heroicidad, valor y coraje que la historia guardará como demostración ejemplar de los hombres heroicos que sólo la guerra popular es capaz de generar.

Así, el diecinueve de junio se estampa imperecedero como DIA DE LA HEROICIDAD, la sangre de estos héroes ya fructifica la revolución armada incendiándola más, levantándose como monumental bandera tremolante e inagotable grito de guerra que convoca al inevitable triunfo final.

La gloriosa muerte beligerante de estos prisioneros de guerra se abriga con la sangre ya vertida y ante ella los comunistas, los combatientes y los hijos del pueblo, armados, asumimos el compromiso indeclinable de seguir su luminoso ejemplo, para desarrollando la guerra popular servir a la revolución mundial hasta que la luz inmarcesible del comunismo se aposente en todo el orbe bajo las invictas banderas de Marx, Lenin y Mao Tsetung, del siempre vivo marxismo-leninismo-maoísmo.


DIA DE LA HEROICIDAD – COMO FUE LA RESISTENCIA

Rosana Bond

El 19 de junio de 1986 la administración fascista de Alan García asesinó a cerca de 250 prisioneros políticos del Partido Comunista del Perú (PCP) en uno de los más sangrientos episodios de terrorismo de Estado cometidos en cáceles sudamericanas. Desde entonces hasta ahora la fecha es rememorada por el PCP y por los diversos partidos revolucionarios del mundo como el Día de la Heroicidad.
Efectivamente, los valerosos hombres y mujeres presos en la capital y alrededores (Lurigancho, Callao e Isla del Frontón) merecen ser llamados héroes. Murieron cantando. Y sin ningún temor frente a las tropas del Ejército, Marina y Aeronáutica, que atacaron los tres presidios como fieras carniceras armadas con bombas de demolición, bazookas, granadas, gases y ametralladoras. Por no hablar de lanchas y helicópteros artillados, en el caso de la Isla del Frontón.

Los militantes comunistas, lejos de actuar como corderos rumbo al matadero, resistieron hasta el fin, a pesar de la enorme desproporción de fuerza bélica. En El Frontón, por ejemplo, la batalla duró casi trece horas.

Detalles de esa brava resistencia, fueron publicados casi un año después de los episodios, en un libro hoy desaparecido en las estanterías, del periodista Juan Cristóbal. Su título es  ¿Todos murieron?  (Lima, Ediciones Tierra Nueva, 1987)

No se trata de una obra que simpatice con el PCP. Se trata solamente del trabajo de un profesional que, como ciudadano peruano, se sintió también herido « en las noches más negras que los derechos humanos tuvieron en nuestro país ». Una convencida alusión a aquellos 18, 19 y 20 de junio (respectivamente fechas de la orden de matar dada por García, de los ataques propiamente dichos y de la recogida de los cuerpos, todo eso envuelto en mentiras asquerosas del administrador [gubernamental], de los militares y de su prensa cómplice).

“Vamos a resistir”

El libro de Cristóbal, que es una recopilación de notas oficiales variadas (inclusive de los propios presos), testimonios y reportajes da la prensa monopolista, se inicia mostrando que el PCP sabía que sus camaradas serían atacados en cualquier instante.
Así, la obra presenta íntegramente un documento de las mujeres del presidio de Callao, fechado 7 de junio, por tanto 12 días antes de la matanza. En él las militantes denunciaban la existencia de planes gubernamentales de exterminio en las cárceles. En aquella época los comunistas presos estaban en una campaña contra su traslado al « moderno »Canto Grande (Penal Miguel Castro Castro), en verdad un auténtico matadero y centro de tortura.

« Las presas políticas y prisioneras de guerra, reclusas en este negro campo de concentración de Callao, convertido en luminosa trinchera de combate, nos dirigimos a nuestro heroico pueblo combatiente y a la opinión pública para denunciar: este nuevo gobierno reaccionario más hambreador y más genocida, más demagógico e hipócrita, viene profundizando su plan genocida contra los presos políticos, utilizando distintos métodos para sus negros objetivos.

(…) Que quede bien claro que estamos dispuestos a resistir y la sangre que corra en Frontón, Lurigancho y en Callao caerán sobre (las espaldas) de esas hienas asesinas » – dijeron las mujeres en fragmentos del documento, hoy convertido en una pieza histórica de la lucha revolucionaria peruana.

Comprobando que el «estamos dispuestos a resistir » no eran palabras vanas, es posible constatar en el libro de Cristóbal, buscando informaciones dentro de los numerosos y heterogéneos textos recopilados por el periodista, que los prisioneros del PCP efectivamente prepararon una resistencia creativa, usando todo lo que sus modestos objetos y su situación de confinados permitía.

Leyendo todos aquellos detalles confieso, sin embargo, que no me sorprendí.

Pues cerca de un año antes el ataque estuve clandestinamente en la Isla del Frontón, para hacer un reportaje, y vi la capacidad admirable de aquellas personas de transformar el horrible presidio perdido en medio del Pacífico (donde trozos de vidrio y pedazos de ratas se veían mezclados en la comida) en un lugar « habitable ».

Es más: en un lugar donde la revolución tenía su curso, a través de la actitud.
Una actitud comunista ejemplar, que ejercitando organización, disciplina, solidaridad y paciencia (que en el reportaje y en dos libros posteriores,  Sendero Luminoso: Fuego en los Andes  y  Perú: del imperio de los incas al imperio de la cocaína, definí como « paciencia china »), llevó al grupo a implantar allí una realidad opuesta a las cárceles peruanas de aquel tiempo. Escuela de alfabetización y de estudios políticos/económicos, cursos de poesía y teatro, biblioteca, cocina, farmacia, producción de artesanía y hasta producción de libros (escritos a mano). Todo creado y dirigido por los presos. La cocina propia, para evitar los vidrios y las ratas, fuer una dura conquista, ya que en los actos de reivindicación varios compañeros habían perdido la vida.
Volvemos a la resistencia de 1986

Bunker, queso ruso y bandeja

Preveyendo el ataque fascista, los presos comenzaron a preparar su defensa.
Durante meses elaboraron cuchillos, lanzas con punta de metal, arcos y flechas, artefactos para lanzar piedras, cócteles molotov y « quesos rusos » (explosivos caseros de plástico, activados por detonadores). En Lurigancho, crearon además « chalecos a prueba de balas » hechos con bandejas del comedor. De esta forma, un día antes de la invasión militarse apoderaron de un pequeño número de funcionarios como rehenes a los que quitaron algunas armas de fuego (en el caso del Frontón, tres fusiles y una pistola)

Sin embargo, la decisión más sorprendente, que dejó boquiabiertas y furiosas a las tropas de las Fuerzas Armadas, fue una protección de cemento armado que hicieron los prisioneros, recubriendo las paredes internas de algunas salas-dormitorios en Lurigancho y el Frontón, transformándolos en auténticos bunkers. En la isla, algunas ventanas también fueron parcialmente pavimentadas, convirtiéndolas en troneras (orificios a través de los cuales se disparan las armas)
Allí en El Frontón, además, los presos del PCP construyeron un compartimento subterráneo suficientemente grande para albergar a 150 personas (que era el número de prisioneros políticos que quedaban en aquella cárcel). El subterráneo estaba dotado de respiraderos abiertos al mar.

¿Cómo se obtuvo el cemento ?

En el libro de Cristóbal se encuentran dos versiones. La primera es que el material fue introducido en Lurigancho y en el Frontón escondido en sacos de productos comestibles llevados a los presos por familiares, poco a poco, en un sistema como « hormigas ». la otra versión es la de que, en la isla, el cemento armado fue suministrado por las propias autoridades para la construcción de baños, en un acuerdo con los prisioneros, ya que (todo indica) que el Gobierno no quería gastar el dinero con obreros.

¿Y cómo los bunkers no fueron descubiertos antes ?

Los diarios de la burguesía, incluidos en el libro, gritaban histéricos en sus reportajes y editoriales que los alojamientos de Sendero Luminoso (el nombre usado por ellos para referirse al PCP) en los presidios no eran fiscalizados porque los « terroristas » tenían un control absoluto sobre ellos.

« ¡Viva la Revolución ! »

El esquema de defensa implantado por los presos funcionó con eficiencia. Para conseguir entrar en Lurigancho y en El Frontón los militares tuvieron que demoler buena parte de los edificios.

La resistencia de los combatientes comunistas duró largas horas en Lurigancho y en la isla. Hasta que las tropas reaccionarias, coléricas, mandaron buscar bombas más potentes para una segunda ofensiva.

Hasta aquel instante su irritación había subido al máximo, principalmente por el uso de otra arma por los prisioneros, ésta de efecto psicológico: los gritos de « ¡Viva la Revolución! », cada vez que los cañonazos no afectaban a las paredes reforzadas con cemento, y el entonar de músicas e himnos del Partido.

No cesaron de cantar ni un minuto. Las voces se fueron silenciando cuando, después del surgimiento de nuevas bombas y sus fortísimas explosiones, cerca de 170 presos fueron capturados con vida y asesinados, uno por uno. En Lurigancho, según el libro, estando ya en la fila del exterminio, todos continuaron cantando hasta que el último camarada recibió el tiro cobarde en la cabeza.

En el Callao, el canto acabó siendo el arma mayor en la resistencia de las mujeres del PCP. No pudieron usar otra defensa porque la invasión fue rápida. La existencia de una claraboya facilitó el servicio a los atacantes, que desde lo alto arrojaron bombas de gas y dominaron a las prisioneras. No obstante, un grupo de ellas parece haber resistido, pues dos resultaron muertas y cinco heridas.

Si dije que la defensa de los combatientes del PCP funcionó con eficiencia fue porque, considerada la fuerza de ataque y el gran aparato bélico empleado por las tropas fascistas, cerca del 50% de los presos del Frontón y el 76% de Lurigancho fueron protegidos por su esquema defensivo y estaban vivos al ser capturados.

Lo que no los protegió fue el barbarismo de los asesinos, definidos por Juan Cristóbal, como « los actores de este injustificable operativo militar, que hasta hoy, y hasta siempre, continuará produciendo heridas en tan noble cuanto sufrido corazón de nuestro pueblo ».

lunes, 12 de junio de 2017

Primer concurso de Grafitti SolRojista



La cultura no debe estar en las galerías de arte, ni solo al alcance de quien pueda pagarla. 

La cultura somos nosotros: el pueblo trabajador. Así lo demuestran estos jóvenes artistas urbanos que en días pasados llevaron su talento y creatividad a las paredes de una de nuestras comunidades rebeldes.

"En nuestra lucha por la liberación... existen varios frentes, entre ellos, el de la pluma y el del fusil, es decir, el frente cultural y el frente militar. Para vencer al enemigo, hemos de apoyarnos ante todo en el ejército que tiene los fusiles en la mano. Pero éste no basta por sí solo; necesitamos también un ejército cultural, que es absolutamente indispensable para estrechar nuestras propias filas y derrotar al enemigo."

Mao Tse Tung.
INTERVENCIONES EN EL FORO DE YENAN
SOBRE ARTE Y LITERATURA

sábado, 10 de junio de 2017

10 de Junio: 46 años del "Halconazo"

El 10 de Junio de 1971 (casi tres años después de la masacre del 2 de Octubre de 1968), el aparato represivo del viejo estado reprimió una movilización estudiantil en  las calles de la Ciudad de México, coordinando el uso de fuerzas militares y paramilitares, como el grupo denominado "Halcones"  cuya formación, adiestramiento y armamento se tiene perfectamente documento.

Esta nueva masacre que dejó decenas de jóvenes y estudiantes asesinados, desaparecidos y detenidos, junto a la ocurrida la noche del 2 de Octubre en Tlaltelolco, marcó a toda una generación de mujeres y hombres que determinaron entregar su vida al trabajo conspirativo y revolucionario, rompiendo entonces con la tradición socialdemocráta y reformista del viejo PCM, el PPS y demás partidos revisionistas y colaboracionistas de clase, para conformar organizaciones clasistas de corte político-militar, que dieron vida al Movimiento Armado Socialista en México, tanto en el medio urbano como en el medio rural.

Rendimos estas líneas a manera de tributo a todos los jóvenes y estudiantes asesinados el llamado "Jueves de Corpus" (10 de Junio de 1971), así como a todos aquellos hombres y mujeres que pasaron a la clandestinidad para tratar de conquistar con las armas en la mano la liberación nacional de los trabajadores y los pueblos de México, pagando con su vida y su libertad el costo de asumir con entereza las tareas de la revolución proletaria.

¡Honor y gloria a la juventud clasista que ha luchado y lucha contra el viejo orden!
¡Castigo a los culpables de la represión contra el pueblo trabajador!
¡La rebelión se justifica!


viernes, 9 de junio de 2017

COMUNICADO PORTEÑO ANTE LAS NUEVAS AGRESIONES DE LA CTM

SALINA CRUZ, OAXACA.

La CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO condena las nuevas agresiones y hostigamiento hacia nuestra militancia en el municipio de Salina Cruz por parte del grupo porril y gangsteril de la "CTM", cuyo verdadero rostro es el del charrismo sindical y el gobiernismo.

Este grupo de choque al servicio del PRI y la burguesía compradora y burocrática pretende por todos los medios desestabilizar las vida y el trabajo en el Puerto, primero intentando "cobrar piso" a los gremios independientes y organizados de tortilleros y transportistas populares, y segundo, "cancelando" las obras públicas que con organización y lucha callejera hemos conseguido para beneficio de las colonias obreras del puerto.

Hace unas semanas la gente de Hipólito Rojas agredió a vecinos y trabajadores tortilleros independientes de Barrio Nuevo, días despúes intentó ingresar por la fuerza a la Colonia Jardines para hacer sus fechorías contra la población a quién siempre ha deseado desalojar con sus grupos de choque, hoy intenta detener la construcción de una obra comunitaria en la Colonia Francisco I. Madero.

La CTM a nivel nacional se ha caracterizado por ser la estructura por excelencia de la aristocracia obrera, de la burocracia sindical, del corporativismo y el colaboracionismo obrero con el estado burgués, y en el Puerto obrero de Salina Cruz no es la exepción. 

La CTM ha entregado las luchas y los contratos colectivo de trabajo al servicio de la burguesía compradora y burocrática, suscribiendo "contratos de protección", yendo del sindicalismo amarillo al sindicalismo blanco, tolerando el terrorismo patronal, el paro forzado, la reducción salarial, el recorte y desmantelamiento de derechos laborales, y más específicamente, suprimiendo el sindicalismo de clase y revolucionario, proscribiéndolo, persiguiéndolo y golpeándolo.

Enfatizamos que no permitiremos que estas agresiones se continúen reproduciendo y que no estamos dispuestos a "poner la otra mejilla", sino a defender los derechos laborales de nuestros compañeros en los diversas organizaciones independientes de trabajadores, así como también los derechos comuniatrios de nuestras colonias y barrios obreros, donde los charros de la CTM nada tienen que hacer.

La CTM y todos los sindicatos patronales afiliados al llamado "Congreso del Trabajo" solo tienen un lugar en el que deben estar: el basurero de la historia.

¡Ninguna agresión quedará sin respuesta!
¡Fuera golpeadores y charros de nuestros gremios, colonias y barrios!
¡A defender el derecho al trabajo y la vida comunitaria de la población!

¡Que los trabajadores gobiernen la patria!
¡Con el Sol Rojo, el pueblo vencerá!
CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO

COMITÉ MUNICIPAL
PUERTO DE SALINA CRUZ, OAXACA.
JUNIO 9 DE 2017


jueves, 8 de junio de 2017

Oaxaca: Se movilizan las colonias populares

A las colonias y los barrios populares
A los pequeños comerciantes establecidos, semifijos y ambulantes
A los padres de familia de las escuelas públicas
A la clase obrera y la población trabajadora en general de nuestra Ciudad

Han pasado cinco meses desde que José Antonio Hernández Fraguas asumió por segunda ocasión el cargo de Presidente Municipal de Oaxaca y hasta el momento su “nueva administración” se ha caracterizado por su actitud indiferente hacia las legítimas demandas de la población y los habitantes de este municipio.

Fraguas sentado esta vez por solo dos años al frente del Ayuntamiento, tiene como único plan de trabajo el preparar el triunfo electoral del PRI en la capital oaxaqueña para el próximo 2018 con eventos y “acciones de gobierno” evidentemente electoreros, dejando de lado demandas como agua potable, drenaje, electrificación, pavimentación, muros de contención en zonas de alto riesgo, obras de salud, educativas, de espacios recreativos, en fin, obras públicas que necesita la población de esta Ciudad y que paradójicamente, pese a ser la Capital de la entidad, carecemos de ellas.

Basta con visitar las colonias ubicadas en las partes marginadas de la ciudad, donde vivimos los obreros, los empleados y todo tipo de trabajadores empobrecidos, donde no existen servicios públicos indispensables, donde nuestras escuelas se encuentran en condiciones precarias, donde los espacios públicos no están debidamente acondicionados y donde la convivencia y el tequio de la gente sencilla son asediados por la mapachería PRIísta que ya sube y baja de los cerros para pedir el voto de nuestra gente a cambio de despensas y promesas que no necesitamos.

En ese sentido, nuestra organización: CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO, demanda la realización de obras en diversas colonias populares y escuelas públicas de la Ciudad, ante lo cual desde el inicio de la presente administración hemos hecho formalmente nuestros planteamientos sin recibir hasta este momento la menor respuesta, solo excusas diciendo que “no hay dinero”, “no se puede aplicar en las colonias populares”, “no se puede aplicar en escuelas públicas” y un sinfín de trabas.

Así mismo denunciamos el acoso respecto a los afiliados de nuestra organización en diversos sectores donde las autoridades les persiguen, decomisan sus productos y aplican multas altísimas e injustificadas, en contraste con el trato que esta administración le da a los comercios de la mediana y la gran burguesía, así como a las organizaciones corporativistas del PRI y los partidos electoreros.

Ante ello enfatizamos, que la CORRIENTE DEL PUEBLO SOL ROJO es una organización independiente, democrática, popular, revolucionaria y asambleísta que aglutina entre sus filas a obreros, empleados, pequeños comerciantes, amas de casa, colonos, estudiantes, escuelas públicas, sindicatos clasistas, comunidades campesinas e indígenas, profesionistas y pueblo en general. 

Nosotros no aceptamos rebajar el carácter social de nuestras legítimas demandas a cambio de despensas ni de platos de lentejas. Ante la falta de respuesta y la persecución contra nuestra militancia reforzaremos la lucha en las calles y la movilización política de nuestras bases.

Por eso el día de hoy, salimos nuevamente a manifestarnos para exigir de la “autoridad” municipal el cumplimiento irrestricto de la demanda social de nuestra organización, así como el alto al hostigamiento contra nuestros agremiados en los distintos sectores que representamos.



¡Ya basta de tanta demagogia y discursos electoreros!
¡Exigimos solución a nuestro pliego de demandas!
¡Obras públicas para el pueblo trabajador!
¡Con el Sol Rojo, el pueblo vencerá!
Junio 8 de 2017

lunes, 5 de junio de 2017

En el 139 aniversario del General Francisco Villa

Se cumplen ya 139 años desde el nacimiento de Doroteo Arango, mejor conocido como Francisco Villa, allá por La Coyotada, municipio de San Juan del Río, en Durango el 5 de Junio 1878.

Dirigente social, luchador revolucionario, jefe militar y guía indiscutible no solo del proceso social que inició en 1910 y se prolongó hasta 1923 en que fue asesinado, sino también de varias generaciones de revolucionarios que nos hemos propuesto la transformación radical de la sociedad, dejando de lado los espejismos legaloides, pacifistas, reformistas y electoreros del oportunismo y el revionismo ramplon. Nuestro General Francisco Villa cabalga aún en las luchas vigentes del proletariado, del campesinado pobre, de los pueblos y naciones originarias, de los pobres de las ciudades y los campos y de todos aquellos quienes creemos que vencer es posible.

Hoy le recordamos banderas rojas en lo alto, y publicando un fragmento de la Biofrafía Narrativa que el escritor e historiador, Paco Ignacio Taibo II hace del General y de la cual recomendamos su lectura.

¡Viva el General Francisco Villa!
¡Salvo el poder, todo es ilusión!



De Paco Ignacio Taibo II

Pancho Villa Una biografía narrativa

I

Aquí se cuenta la vida de un hombre que solía despertarse, casi siempre, en un lugar diferente del que originalmente había elegido para dormir. Tenía este extraño hábito porque más de la mitad de su vida adulta, 17 años de los 30 que vivió antes de sumarse a una revolución, había estado fuera de la ley; había sido prófugo de la justicia, bandolero, ladrón, asaltante de caminos, cuatrero. Y tenía miedo de que la debilidad de las horas de sueño fuera su perdición.

Un hombre que se sentía incómodo teniendo la cabeza descubierta, que habiendo sido llamado en su juventud "el gorra chueca" no solía quitarse el sombrero ni para saludar. Cuando después de años de estar trabajando en el asunto el narrador tuvo la visión de que Villa y sus sombreros parecían inseparables, Martín Luis Guzmán, en El águila y la serpiente, la corroboró: "Villa traía puesto el sombrero (...) cosa frecuente en él cuando estaba en su oficina o en su casa". Para darle sustento científico al asunto el narrador revisó 217 fotografías. En ellas sólo aparece en 20 sin sombrero (y en muchos casos se trataba de situaciones que hacían de la ausencia del sombrero obligación: en una está nadando, en otras cuatro asiste a funerales o velorios, en varias más se encuentra muerto y el sombrero debe de haberse caído en el tiroteo. En las 197 restantes porta diferentes sombreros; los hay stetsons texanos simples, sombreros de charro, gorras de uniforme federal de visera, enormes huaripas norteñas de ancha falda y copa alta, tocados huicholes, sombreros anchos de palma comprimida, texanos de tres pedradas, salacots y gorras de plato de las llamadas en aquellos años rusas. Su amor por el sombrero llegó a tanto que una vez que tuvo que ocultar su personalidad, consiguió un bombín que lo hacía parecer "cura de pueblo".

Esta es la historia de un hombre del que se dice que sus métodos de lucha fueron estudiados por Rommel (falso), Mao Tse Tung (falso) y el subcomandante Marcos (cierto); que reclutó a Tom Mix para la Revolución Mexicana (bastante improbable, pero no imposible), se fotografío al lado de Patton (no tiene mucha gracia, George era en aquella época un tenientillo sin mayor importancia), se ligó a María Conesa, la vedette más importante en la historia de México (falso; trató, pero no pudo) y mató a Ambrose Bierce (absolutamente falso). Que compuso La Adelita (falso), pero lo dice el Corrido de la muerte de Pancho Villa, que de pasada le atribuye también La cucharacha, cosa que tampoco hizo.

Un hombre que fue contemporáneo de Lenin, de Freud, de Kafka, de Houdini, de Modigliani, de Gandhi, pero que nunca oyó hablar de ellos, y si lo hizo, porque a veces le leían el periódico, no pareció concederles ninguna importancia porque eran ajenos al territorio que para Villa lo era todo: una pequeña franja del planeta que va desde las ciudades fronterizas texanas hasta la ciudad de México, que por cierto no le gustaba. Un hombre que se había casado, o mantenido estrechas relaciones cuasimaritales, 27 veces, y tuvo al menos 26 hijos (según mis incompletas averiguaciones), pero al que no parecían gustarle en exceso las bodas y los curas, sino más bien las fiestas, el baile y, sobre todo, los compadres.

Un personaje con fama de beodo que sin embargo apenas probó el alcohol en toda su vida, condenó a muerte a sus oficiales borrachos, destruyó garrafas de bebidas alcohólicas en varias ciudades que tomó (dejó las calles de Ciudad Juárez apestando a licor cuando ordenó la destrucción de la bebida en las cantinas), le gustaban las malteadas de fresa, las palanquetas de cacahuate, el queso asadero, los espárragos de lata y la carne cocinada a la lumbre hasta que quedara como suela de zapato.

Un hombre que cuenta al menos con tres "autobiografías", pero ninguna de ellas fue escrita por su mano.

Una persona que apenas sabía leer y escribir, pero cuando fue gobernador del estado de Chihuahua fundó en un mes 50 escuelas. Un hombre que en la era de la ametralladora y la guerra de trincheras, usó magistralmente la caballería y la combinó con los ataques nocturnos, los aviones, el ferrocarril. Aún queda memoria en México de los penachos de humo del centenar de trenes de la División del Norte avanzando hacia Zacatecas.

Un individuo que a pesar de definirse a sí mismo como un hombre simple, adoraba las máquinas de coser, las motocicletas, los tractores.

Un revolucionario con mentalidad de asaltabancos, que siendo general de una división de 30 mil hombres, se daba tiempo para esconder tesoros en dólares, oro y plata en cuevas y sótanos, en entierros clandestinos; tesoros con los que luego compraba municiones para su ejército, en un país que no producía balas.

Un personaje que a partir del robo organizado de vacas creó la más espectacular red de contrabando al servicio de una revolución.

Un ciudadano que en 1916 propuso la pena de muerte para los que cometieran fraudes electorales, inusitado fenómeno en la historia de México.

El único mexicano que estuvo a punto de comprar un submarino, que fue jinete de un caballo mágico llamado Siete Leguas (que en realidad era una yegua) y cumplió el anhelo de la futura generación del narrador, fugarse de la prisión militar de Tlatelolco.

Un hombre al que odiaban tanto, que para matarlo le dispararon 150 balazos al coche en que viajaba; al que tres años después de asesinarlo le robaron la cabeza, y que ha logrado engañar a sus perseguidores hasta después de muerto, porque aunque oficialmente se dice que reposa en el Monumento a la Revolución de la ciudad de México (esa hosca mole de piedra sin gracia que parece celebrar la defunción de la revolución aplastada por una losa de 50 años de traiciones), sigue enterrado en Parral.

Esta es la historia, pues, de un hombre que contó, y del que contaron muchas veces sus historias, de tantas y tan variadas maneras que a veces parece imposible desentrañarlas.

El historiador no puede menos que observar al personaje con fascinación.

II

En la memoria de los supervivientes las vacas son más grandes, las montañas más altas, las llanuras siempre interminables, el hambre mayor, el agua más escasa, el miedo, apenas un destello fugaz. No exagera el que cuenta, es un problema de las pocas luces del que escucha. El narrador ha tratado de escuchar en medio de este rumor interminable e inmenso que surge del villismo y de la figura de Pancho. Siente que en ocasiones lo ha logrado, no siempre.

José María Jaurrieta, que acompañó a Villa durante su etapa guerrillera durante tres años, dijo: "Si el lector ha pasado una temporada en el campo, especialmente en la noche, cuando es más desesperante la soledad, habrá observado que la fogata tiene el poder supremo de reunir y hacer hablar a los hombres".

Villa contó sus historias centenares de veces en torno de esas fogatas, en las horas muertas durante los viajes en tren, en las interminables cabalgatas. Y otros contaron a otros lo que él les había contado. Y éstos a otros. Y así lo seguimos contando.

Pancho Villa hablaba como si supiera que durante un centenar de años sería sujeto de apasionados amores populares, de enconados odios burgueses y material magistral para novelas que nunca se escribieron. Pero no, lo suyo no es conciencia histórica predatada, lo suyo es simple pasión de magistral narrador oral que sabe que en el detalle está la credibilidad y que toda historia contada se mejora y se empeora, pero las versiones no tienen por qué parecerse absolutamente, obligatoriamente. No existe la historia, existen las historias.

Todo contador de historias sabe que la verosimilitud, la apariencia de verdad de su efímera y personal verdad, a fin de cuentas está en el detalle. No en lo que se dijo, que habría de volverse frase propiedad y uso de eso que llaman la historia, sino en cómo se contó el anillo con una piedra roja falsa que alguien movía con una mano gesticuladora, cómo se habló del color de las botas. El contador de historias sabe que el número exacto es esencial: 321 hombres, 11 caballos y una yegua, 28 de febrero; que la supuesta precisión de la exactitud, así sea falsa, amarra la historia que ha de ser contada, la solidifica, la fija en la galería de lo verdadero de verdad.

Es sabido que no necesariamente las historias más repetidas son las más ciertas; son sólo eso: las más repetidas. Y es conocido y evidente que a lo largo de una vida una persona será muchas personas, con los ecos del que fue cruzándose con el que es, o con el que parece ser.

El que escribe conoce y respeta estas maneras de recuperar el pasado. Pero más allá del respeto, es difícil hacer historia con estos materiales. Optó tanto por tratar de establecer "qué fue realmente lo que pasó", como por dejar muchas veces al lector tomar la decisión, o gozar, como él gozó moverse entre narraciones muchas veces contradictorias. Por eso a lo largo de la historia aparecerán tantas versiones que desafinan en el detalle.

Mientras escribía este libro el narrador sufrió y peleó con este universo de maravillosos cuenteros y "mentirosos" villistas que fueron sacados a patadas de la historia oficial, y regresaron a la historia social y popular por los gloriosos caminos del cuento, la anécdota, la narración oral y la leyenda.

No menos mentirosos fueron sus opositores, pero apelaron y siguen apelando al documento fraudulento, al parte militar que exageraba pero quedaba en el archivo, a la nube de humo que ocultaba, al silencio oficial, a la versión obligatoria, al historiador a sueldo. Mentían desde el poder.

III

El villismo y Villa en particular generan una doble mirada, incluso entre sus admiradores, en el mejor de los casos condescendiente. Una combinación de admiración, repulsión, fascinación, miedo, amor, odio. Para el civilizado (algunas escasas veces) lector del siglo XXI, la venganza social, el furor, el desprecio por la vida propia y ajena, la terrible afinidad con la violencia, desconciertan y espantan. Acercarse a Villa en busca de Robin Hood y encontrarse con John Silver suele ser peligroso. Mucho mejor es narrarlo.

Para aquellos a quienes gustaría que el pasado funcionara como una Biblia, una ruta guía, una lección transparente, un manual para corregir el presente, éste es el libro equivocado. El pasado es esa caótica historia que se lee conflictivamente desde el hoy y obliga al historiador medianamente inteligente a contar y no a juzgar, a no masticar, ordenar y manipular la información para cuadrarla a una hipótesis. Sobre todo, a no censurar. Que el lector asuma la interpretación, el juicio de la historia, la afinidad, el amor o la reprobación. Esa es su responsabilidad. Partamos del supuesto de que Pancho Villa no se merece una versión edulcorada de sí mismo, ni se la merece el que escribe después de haberle dedicado cuatro años de su vida, y no se la merecen desde luego los lectores (...).

Fragmento del capítulo cero del libro Pancho Villa...